nuestro escape sin coartadas.
La catarsis lenta
del café de nuestros ojos,
pupila a pupila.
Hoy ya no estás.
El domingo es un cuarto vacío
donde el tiempo hace eco
y tu ausencia resuena en todo.
Y aun así
me sigo bebiendo tu café,
solo,
en esta soledad absurda
que no mata,
pero devora.
No hay comentarios:
Publicar un comentario