Te dejo libre,
aunque me quede con la jaula… y sin pájaro.
No porque no te ame,
sino porque uno también se exilia de sí mismo para sobrevivir.
El que borra no siempre olvida.
El que guarda, no siempre espera.
Y yo… ya no espero.
Solo camino, como quien se ha perdido
y aún así prefiere el abismo a volver atrás.
Con la herida digna,
la conciencia despierta
y el alma… irónicamente entera,
porque al final,
estar solo
es la forma más honesta de libertad.
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