domingo, 11 de mayo de 2025

La Eternidad sin Eco

Te extraño.
No como quien espera,
sino como quien sobrevive a lo inevitable.
Espero entre la quietud del espacio,
entre estrellas frías,
donde tu ausencia resuena
como un dios muerto en su propio templo.
Escucho lo que no se dice.
Veo lo que no existe.
Tu nombre es una cicatriz en mi alma,
y tu olvido,
el epitafio de todo lo que fui.

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